SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Obra barroca de cantería y mampostería.
Posee una planta de tres naves de cuatro tramos, crucero y cabecera plana.
La nave central, los brazos del crucero y la cabecera son de mayor altura y forman en volumen una cruz latina que se cubre con bóvedas de medio cañón con lunetos.
Las naves laterales y las sacristías, cubiertas con bóvedas de arista, completan el rectángulo.
El crucero presenta cúpula sobre pechinas. Los pilares de apoyo de los arcos son muy barrocos en su ornamentación y dinamismo.
Desde el exterior se acusa toda esta estructura, que culmina en el tambor octogonal del crucero, construido en ladrillo con abundante decoración, y en el campanario.
La portada, situada a los pies, está encuadrada en un arco cobijo de medio punto, con dos cuerpos de esquema clásico barroco.
La torre de cinco cuerpos, potente y elevada, pertenece al siglo XVIII y se incluye en el gran conjunto de campanarios mudéjares del valle del Jiloca. Ya estaba en uso en 1763. Sus dos cuerpos inferiores son cuadrados, de ladrillo y cantería: el primero es ciego, pero el segundo ya presenta pares de vanos de medio punto entre pilastras; los tres siguientes cuerpos son octogonales – el tercero y cuarto presentan vanos de medio punto en paños cóncavos, entre pilastras- y el último es un pequeño cuerpo ciego cuyos paños tienen recuadros con labores decorativas de ladrillo. Remata el conjunto un airoso chapitel bulboso, elemento tradicional del barroco aragonés.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002